Capítulos:  1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9       Inicio

 


Hubo una época en la que mis papás fueron a vivir a la casa de la familia paterna. Época que coincidió con el nacimiento de mi hermana mayor. Cuando ella nació, mi papá no le compró nada de lo necesario para la llegada de un bebé y menos se hizo presente en la clínica. Cuando la familia de él se enteró que mi mamá iba a hacer atendida en el parto por un médico particular pagado del bolsillo de ella, le inventaron un montón de calumnias, críticas infundadas, desprecios y humillaciones. Después del nacimiento de mi hermana, mi papá dijo que había sido él quien había pagado todo. 

Mi mamá había preparado una ropita para mi hermana, pero mi abuela paterna, al ver que esa ropa era muy bonita, le pareció “demasiado lujosa y costosa”, criticando a mi mamá de manera muy agresiva e irónica y terminó aprovechando esa ropa para otra nieta, una prima nuestra que también estaba recién nacida y vivía en esa casa.

El día de mi nacimiento, mi papá llegó borracho a la clínica y le causó a mi mamá una rabieta terrible. Ella me dijo que no se explica cómo no me perdió en ese momento. Más tarde, tendría yo unos meses de nacido, sufrí un quebranto de salud. Mi mamá insistía en llevarme al médico que atendió el parto, pero mi papá sentía una aversión grande hacia ese médico, además de la presión que ejercía sobre él su propia mamá, porque le decía que, por el hecho de llevarme a consulta con un doctor “costoso”, mi mamá estaba explotando y sacrificando a “su hijito”. En ese momento, de manera agresiva y desafiante, dijo que no había que malgastar la plata acudiendo a un médico costoso, que me llevaran a donde un doctor que fijaba unos honorarios bastante más baratos y era conocido de la familia de él.

Así fue, me llevaron a donde ese doctor, quien me aplicó una inyección de una sustancia desconocida que me produjo una infección mayor, con lo que empeoró mi salud y tuvieron que llevarme de urgencia hasta donde el médico particular de mi mamá, quien de manera eficiente y rápida contrarrestó la infección y logró estabilizarme en corto tiempo.

El día que debía nacer mi hermano menor, mi papá le dijo a mi mamá: “No se puede ir para la clínica mientras no le deje hecha la mazamorra (sopa) al perro”.

Cuando mi hermano menor y yo hicimos nuestra Primera  Comunión, mis papás tuvieron una pelea terrible, porque mi mamá quería que fuéramos a almorzar a algún lado para celebrar el acontecimiento, y mi papá decía que eran “pendejadas” (tonterías) que sobraban en ese momento.

Sin embargo entramos a almorzar a un restaurante y comimos en silencio, solo escuchábamos uno que otro reproche de mi mamá hacia él, con una tensión grande en el ambiente. Fue un almuerzo muy amargo, cuando la ocasión ameritaba que fuera diferente.

Recuerdo que cuando salíamos a pasear a “tierra caliente”, generalmente había discusiones desde antes de salir. Una vez nos detuvimos en un puesto de frutas, al borde de la carretera, y mi papá volvió a discutir con mi mamá. No alcanzamos a mirar ni a comprar nada, porque mi papá nos mandó subir al auto y arrancó tan rápido que hizo rechinar las llantas contra el pavimento.

En otra ocasión, cuando ya habíamos acordado todo para salir, ellos discutieron, mi mamá se quedó casa y nos fuimos de paseo sin ella, sintiendo la incomodidad y la tristeza de no poder compartir en familia.

Capítulos:  1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9       Inicio

Cree un sitio web gratuito con Yola.